AMADA – Asociación Castellano-Manchega de Adopción y Acogimiento Preadoptivo

LOS NIÑOS ADOPTADOS EN EL SISTEMA EDUCATIVO

LOS NIÑOS ADOPTADOS EN EL SISTEMA EDUCATIVO

La diversidad de circunstancias que rodean a las personas adoptadas dependen de variables como el tipo de adopción (nacional, internacional), la edad de adopción, la historia previa a la adopción, entre otras.

El desarrollo puede verse comprometido por razones como:
1. El abandono en edades tempranas
2. La institucionalización de menores.
3. Los factores prenatales y perinatales.
4. La negligencia.
5. Los abusos, la exposición a la violencia.
6. La carencia de cuidados.

En muchos casos, sus necesidades afectivas y de seguridad no fueron cubiertas completamente y no vivieron la experiencia de sentirse protegidos o amparados emocionalmente.

En otros casos, no han tenido suficientes estímulos cognitivos, emocionales y sociales. Han podido vivir situaciones de privación que pueden afectar a las diferentes áreas de su desarrollo: afectiva, cognitiva, conductual, relacional…

Todas estas vivencias pueden tener consecuencias de diferente tipo e intensidad en los procesos de maduración y desarrollo, en el proceso de socialización y de aprendizaje, y en la capacidad de resiliencia (o de reparación frente a la adversidad).

Algunos niños y niñas presentan una gran necesidad de sentirse queridos, reconocidos y valorados continuamente. Esto genera un funcionamiento muy centrado en el presente en el que solicitan satisfacer continuamente esta necesidad, además de una cierta tendencia a la dependencia emocional de la aprobación de los demás.

La teoría del apego explica cómo las experiencias tempranas, especialmente en los primeros años de vida, cuando el desarrollo cerebral es clave, condicionan de manera importante la capacidad de reconocer a los adultos como personas confiables y previsibles. La falta continuada de estas vivencias, que aportan seguridad, pueden explicar algunos comportamientos disruptivos.

Además pueden existir otros factores también importantes como la genética, las condiciones prenatales y perinatales (cuidado y atención del embarazo y el parto, consumo de alcohol o drogas durante el mismo), el entorno socioeconómico, cuestiones culturales, etc., que influyen en el desarrollo neurobiológico y de la personalidad.

SU INCLUSIÓN EN EL SISTEMA EDUCATIVO

Encontramos algunas diferencias en el alumnado adoptado con respecto a sus compañeros y compañeras. El alumnado procedente de adopción internacional llega con desventajas al sistema escolar, pues no tiene el mismo bagaje de experiencias, de conocimientos y de madurez. No comparten el mismo idioma que sus compañeros de clase, y, en muchos casos no han tenido experiencias previas de aprendizaje académico. Además, deben asumir su condición adoptiva y construirse con unas referencias culturales, emocionales y modelos de relación diferentes.

Todo esto, que en muchos casos se desarrolla con éxito, en otros casos, puede hacerles más vulnerables ante las adversidades cotidianas de la vida escolar, por lo que pueden tener más probabilidades y riesgos de fracaso escolar y más conflictos de relación con los profesores así como con sus compañeros y compañeras.

Las consecuencias derivadas de situaciones como el abandono, institucionalización en centros con pobreza de recursos, negligencia en el cuidado, etc., generan en estos menores problemas de salud, dificultades cognitivas, de aprendizaje, emocionales y sociales, observándose habitualmente dificultades en la autoregulación, impulsividad, o por contrario pasividad, desconfianza, inseguridad, desconexión, baja tolerancia a la frustración.

Otro grupo de dificultades posibles son las que tienen que ver con la comprensión de la vida, del mundo, para así poder explorarlo, o para entender a los otros, tanto a los adultos que piden cosas y quieren mandar, como a los iguales, con los que hay que competir y colaborar. Por ello es frecuente que les cueste aceptar normas y límites, que puedan presentar dificultad para aceptar la autoridad de los adultos y no siempre encuentren formas adecuadas de resolver conflictos con sus iguales.

Pueden presentar también dificultades para integrar las experiencias negativas, las adversidades, así como para explorar ordenadamente y aprender de las consecuencias de las cosas.

Este alumnado puede tener dificultades para abordar los conflictos cotidianos y tiene mayor probabilidad de caer en comportamientos agresivos, o pasivos o en ambos de modo alterno. En estos casos, muestran dificultades de organización e interpretación de las experiencias cotidianas.

Para poder ayudar a estos menores el profesorado debe convertirse, en lo que se denomina como “tutores/as de resiliencia”. La resiliencia es la capacidad que todas las personas tenemos para superar las adversidades y volver a un punto de normalidad, equilibrio o bienestar.

Cuando este alumnado se siente protegido, acompañado, contenido y reconocido puede desplegar conductas más adecuadas al contexto. Mientras que cuando tiene conflictos con otros menores, cuando no comprende lo que se le dice, cuando se siente agredido, tiende a comportarse con un funcionamiento más inadaptado.

Este colectivo de alumnos presenta también un gran riesgo de ser víctima de situaciones de discriminación, actitudes xenófobas y racismo. Sus rendimientos diferentes, sus comportamientos diferentes y sus rasgos étnicos diferentes los hacen blanco de burla, motes, discriminaciones e insultos con mayor proporción que el resto del alumnado. Las vivencias de discriminación, rechazo o exclusión tienen un efecto devastador en el mundo emocional de estos niños que ya de por si se encuentra más dañado por las experiencias adversas de sus primeras etapas de vida.

LAS FAMILIAS ADOPTIVAS

Las familias adoptivas, en general, son un colectivo social con unas competencias parentales solventes y con un elevado nivel de compromiso con la situación de sus hijos e hijas. Acuden con asiduidad a actividades de formación, talleres, grupos de madres y padres, conferencias y encuentros, en los que intercambian experiencias, se prestan ayuda, contactan y manifiestan recibir comprensión y atención tanto de profesionales como de otros adoptantes con más experiencia.

Hacen una labor muy importante en el intento de comprender las necesidades de sus hijos e hijas.

Pero en mucha ocasiones se encuentran desbordadas por las dificultades que presentan sus hijos en el ámbito escolar, por la dificultad que encuentran para que los profesores interpreten las dificultades de sus hijos a la luz de las experiencias que han vivido, por la falta de apoyos específicos a las necesidades que sus hijos presentan a la hora de adquirir conocimientos, la actuación del centro escolar frente a conductas más disruptivas, etc.

Y, en muchas ocasiones, las dificultades en el ámbito educativo tienen serias repercusiones en la creación y mantenimiento del vínculo afectivo entre padres e hijos. La vida de la familia gira entorno al desempeño escolar de sus hijos (completar tareas, deberes, exámenes, castigos, expulsiones, etc.) y supone un factor muy alto de estrés que, en ocasiones, puede poner en riesgo la continuidad familiar.

MAESTROS, PROFESORES Y EQUIPOS DE ORIENTACIÓN FRENTE A LA ADOPCIÓN

El sistema educativo español prima como criterio de incorporación la edad cronológica de los alumnos. Cada vez es mayor el número de menores adoptados internacionalmente que llega a nuestra comunidad con edades más avanzadas y deben hacer su incorporación al sistema educativo considerando sólo el factor edad y sin posibilidad de contemplar otros aspectos de su situación personal (experiencias tempranas adversas, idioma diferente, falta de experiencias previas de aprendizaje, etc.).

Su incorporación al ámbito escolar suele ser abrupta, muchas veces con el ciclo lectivo ya comenzado, sin programas de incorporación paulatina o planes de acogida. Y, además, habiendo transcurrido muy poco tiempo desde la incorporación del niño a su nueva familia y a la nueva realidad cultural, social, etc.

Por otra parte, los efectos de la adversidad temprana, del abandono, de la institucionalización prolongada; los trastornos vinculares, los modelos de apego y sus repercusiones en el ámbito del aprendizaje no han formado parte de la mayoría de los currículos formativos de profesores, maestros y orientadores.

Por esta razón, cuando los niños llegan a la escuela y pueden comunicarse en el nuevo idioma se los suele equiparar al resto de sus compañeros en cuanto a sus aprendizajes y conductas. Se espera de ellos que logren los mismos objetivos, en el mismo lapso de tiempo, olvidando que si sus inicios no han sido iguales, probablemente sus logros tampoco lo sean (o al menos no en los mismos lapsos de tiempo). Se les exigen los mismos grados de autonomía y organización en las tareas que a quienes han podido aprenderlos en mejores condiciones emocionales y que han gozado de mayor tiempo para conquistarlos.

Con gran celeridad son etiquetados como alumnos difíciles, en muchos casos se orienta a las familias para que acudan a la consulta neurológica y se les diagnostiquen trastornos por déficit de atención, hiperactividad, retrasos mentales, trastornos del espectro autista, etc., patologías que no siempre se corresponden a la sintomatología que pueden presentar estos niños ya que no se suelen tener en cuenta las secuelas de la adversidad temprana.

La adopción no es un problema, forma parte de la solución que la sociedad brinda a los menores que no pueden permanecer en sus familias de origen, pero tiene unas particularidades específicas que deben ser contempladas tanto por los padres, maestros y profesores como por el personal sanitario.

Por ello, es labor imprescindible de los centros escolares realizar esta labor de comprensión de las necesidades específicas que este colectivo de alumnos presenta. Para ello, la formación, el asesoramiento y las buenas prácticas son necesarios para poder articular respuestas adecuadas ante las necesidades tanto académicas como emocionales y relacionales de este alumnado.

Hemos querido hacerle llegar estas particularidades y especificidades del colectivo de alumnos que se incorporaron a sus familias por medio de la adopción para solicitarle algunas medidas específicas para la adecuada atención a la diversidad que presentan nuestros hijos.